El dióxido de nitrógeno (NO₂) procede principalmente de la combustión de combustibles en vehículos, calefacción, generación de electricidad e industria. Las cocinas de gas y otros aparatos que queman combustibles también pueden liberarlo en interiores. Contribuye a la formación de ozono y partículas finas en la atmósfera.
OMS: contaminantes del aire y salud